Nov 13, 2010

el ejercicio para SPP es de beneficio siempre y cuando el programa de ejercicios sea diseñado de manera individual y sea seguido por una minuciosa evaluación



Una Exposición sobre el Ejercicio para los Sobrevivientes de Polio

El aconsejar a todos los sobrevivientes de polio de no realizar ejercicios resulta tan irresponsable como aconsejarles de sí hacerlo.

Para los sobrevivientes de polio, la actual evidencia sugiere que muchas veces el ejercicio es de beneficio siempre y cuando el programa de ejercicios  sea diseñado de manera individual y sea seguido por una minuciosa evaluación del paciente y que inicialmente sea supervisado por versados profesionales de la salud. Tanto los sobrevivientes de polio como sus profesionales de la salud quienes poseen un completo entendimiento sobre el estatus de salud del sobreviviente individual en su totalidad, deberán de tomar la decisión final relacionada con la asesoría y el protocolo que el programa de ejercicios deberá seguir.
Los estudios clínicos respaldan los programas de ejercicios recetados y supervisados por profesionales para muchos sobrevivientes de polio, inclusive para aquellos que presentan el síndrome de post polio * (Ver Referencias).
Cuando la infección viral conlleve a la muerte de las células de asta anteriores (CAA) en la médula espinal, la polio paralítica aguda puede resultar en un debilitamiento muscular permanente. Se cree que la recuperación de la parálisis se debe al rebrote de las terminaciones de los nervios de las fibras musculares órfanas, creando así unidades motrices expandidas. La recuperación también se atribuye al ejercicio que facilita la expansión de las fibras musculares ennervadas. Como ejemplo tenemos que algunos de los sobrevivientes de polio recobraron el uso de los brazos y así han podido caminar con muletas por años. Otros recobraron la habilidad de caminar sin la ayuda de soportes, muletas, etc. y han continuado caminando así durante décadas.
Se cree que el aumento del debilitamiento muscular, identificado en aquellas personas con el síndrome de polio, ocurre a partir de la degeneración de los brotes de las unidades motrices expandidas. Se especula que la muerte prematura de algunas de las CAA afectadas por el virus de la polio también cause nuevos debilitamientos, siendo estos nuevos debilitamientos causados por una práctica errónea o una disminución en la actividad o el ejercicio.
Se concuerda de que el uso repetitivo puede causar daños a los músculos y a las articulaciones, pero ¿podría así el uso repetitivo o la excesiva actividad física acelerar la degeneración de los nervios o su muerte? Esto justamente es el meollo del debate entre los temas de la actividad física y el ejercicio.
La actividad física se concibe como el movimiento que ocurre dentro de las actividades diarias. El ejercicio está definido como un movimiento corporal previsto, estructurado y repetitivo.
El ejercicio terapéutico se realiza para generar un beneficio para la salud, generalmente para reducir el dolor, aumentar la fuerza y la resistencia y/o aumentar la capacidad de la actividad física.

Los sobrevivientes de polio quienes ejercitan demasiado sus músculos experimentan una fatiga excesiva que muchas veces se entiende de mejor manera como un agotamiento del abastecimiento de energía hacia los músculos. Sin embargo, la debilidad de algunos de los sobrevivientes de polio se puede explicar por la falta de ejercicio y actividad física que claramente conlleva al debilitamiento de la fibra muscular y a la falta de acondicionamiento cardiovascular.


Las investigaciones apoyan el hecho de que muchos sobrevivientes podrían elevar tanto el nivel de su salud óptima, el rango de sus movimientos y así como su capacidad para la actividad a través del emprendimiento de un programa de ejercicios sensato y que se distinga de las típicas actividades físicas cotidianas. Estos mismos sobrevivientes de polio no necesitan temer la “destrucción” de las células nerviosas restantes, mas bien, necesitan reconocer que efectivamente el deterioro y la posible muerte de algunas de las células nerviosas puede que sea parte del proceso normal de envejecimiento luego de haber contraído la polio.


Los programas de ejercicio deberán ser diseñados y supervisados por doctores, fisioterapistas y/o cualquier otro profesional del cuidado la salud que esté familiarizado con la patofisiología singular del síndrome de post polio y los riesgos del ejercicio excesivo. Por lo general, los profesionales crean un programa de ejercicios individualizado específicamente para el paciente y que se mantiene bajo supervisión durante un período de dos a cuatro meses. Durante este período ellos controlarán el grado de dolor, fatiga y debilidad del individuo y efectuarán las correcciones debidas al protocolo para identificar un programa de ejercicios que pueda ser seguido por el sobreviviente de polio de manera independiente al profesional médico.


Para alcanzar las metas específicas y/o los niveles de mantenimiento a la hora de diseñar un programa, deben de tomarse en cuenta las siguientes normas generales:

  • La intensidad del ejercicio debe de ser de moderada a baja.
  • El progreso del ejercicio debe ser lento, en particular sobre aquellos músculos que no se han ejercitado por un período de tiempo y/o que presenten una obvia debilidad crónica producida por una poliomelitis aguda.
  • El tomar pasos de manera progresiva se incorpora dentro del programa detallado como actividad.
  • El plan deberá de incluir una rotación de diferentes tipos de ejercicios como el estiramiento, el acondicionamiento general (aeróbico), el fortalecimiento, la resistencia o ejercicios para mantener el rango de movimiento de las articulaciones.
Aquellos sobrevivientes de polio que experimenten un dolor muy marcado o una fatiga luego de realizar algún ejercicio, deberán suspender ese ejercicio hasta que se pongan en contacto con su profesional médico.

Los médicos investigadores y clínicos no podrán hacer una exposición de manera más definida hasta que estudios adicionales relacionados tanto sobre los efectos del ejercicio a largo plazo como sobre los efectos del ejercicio relacionados con la función y calidad de vida, hayan sido realizados.

 co y el Cuidado. March of Dimes, 2001.


*Criterio para el diagnóstico del Síndrome de Post Polio
  • La existencia de una poliometitis paralítica previa con evidencia de una pérdida de neuronas motrices como lo confirma tanto la historia de la enfermedad paralítica aguda, los signos de debilitamiento residual y atrofía de los músculos en los exámenes neurológicos y así como también los signos de denervación en la electromiografía (EMG).
  • Un período de recuperación funcional parcial o total luego de una poliometitis paralítica aguda, seguido por un intervalo (normalmente de 15 años o más) de una función neurológica estable.
  • La aparición repentina o gradual de nuevos debilitamientos musculares progresivos y persistentes o de fatiga muscular anormal (disminución de resistencia), con o sin fatiga generalizada, atrofía muscular o dolor de los músculos y las articulaciones. (La aparición repentina podrá ser seguida por un período de inactividad, trauma o cirugía). De manera menos común, los síntomas atribuídos al síndrome de post polio incluyen nuevos problemas relacionados con la respiración o con la función de tragar.
  • Los síntomas pueden persistir por lo menos por un año.
  • La exclusión de otros problemas neurológicos, médicos u ortopédicos como causas de los síntomas.
Fuente:  Síndrome de Post Polio: Identificando las Mejores Prácticas en el Diagnóstic

References


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Agre, J., Rodriquez, A., Franke, T., Swiggum, E., Harmon, R., & Curt, J. (1996). Low-intensity, alternate-day exercise improves muscle performance without apparent adverse affect in postpolio patients. American Journal of Physical Medicine & Rehabilitation, 75, 50-58.
Agre, J.C., Rodriquez, A.A. (1997). Muscular function in late polio and the role of exercise in post-polio patients. Neurorehabilitation, 8, 107-118.
Ernstoff, B., Wetterqvist, H., Kvist, H., & Grimby, G. (1996). Endurance training effect on individuals with postpoliomyelitis. Archives of Physical Medicine & Rehabilitation, 77, 843-848.
Grimby, G., Stalberg, E., Sandberg, A., Sunnerhagen, KS. (1998). An 8-year longitudinal study of muscle strength, muscle fiber size, and dynamic electromyogram in individuals with late polio. Muscle & Nerve, 21, 1428-1437.
Jones, D.R., et al. (1989). Cardiorespiratory responses to aerobic training by patients with post-poliomyelitis sequelae. Journal of the American Medical Association, 261(22), 3255-3258.
Kriz, J.L., Jones, D.R., Speier, J.L., Canine, J.K., Owen, R.R., Serfass, R.C. (1992). Cardiorespiratory responses to upper extremity aerobic training by post-polio subjects. Archives of Physical Medicine & Rehabilitation, 73, 49-54.
Prins, J.H., Hartung, H., Merritt, D.J., Blancq, R.J., Goebert, D.A., (1994). Effect of aquatic exercise training in persons with poliomyelitis disability. Sports Medicine, Training and Rehabilitation, 5, 29-39.
Spector, S.A., et al. (1996). “Strength gains without muscle injury after strength training in patients with postpolio muscular atrophy. Muscle and Nerve, 19, 1282-1290.

Medical Advisory Committee


Martin B. Wice, MD, Chair, St. John's Mercy Rehabilitation Center,  Saint Louis, Missouri

Selma H. Calmes, MD, Anesthesiology, Olive View/UCLA Medical Center, Los Angeles, California
Marinos C. Dalakas, MD, National Institute of Neurological Disorders & Stroke (NINDS), Bethesda, Maryland
Burk Jubelt, MD, Neurology, SUNY Health Science Center, Syracuse, New York
Julie G. Madorsky, MD, Clinical Professor of Rehabilitation Medicine, Western University of Health Services, University of California-Irvine, Encino, California
Frederick M. Maynard, MD, U.P. Rehabilitation Medicine Assoc., PC, Marquette, Michigan
E.A. (Tony) Oppenheimer, MD, FACP, FCCP, Pulmonary Medicine (retired), Los Angeles, California
Oscar Schwartz, MD, FCCP, FAASM, Advantage Pulmonary,     Saint Louis, Missouri
Mark K. Taylor, MLS, CPO, Director, Clinical and Technical Services, Orthotics and Prosthetics Center, University of Michigan,  Ann Arbor, Michigan
Daria A. Trojan, MD, Assistant Professor, Physical Medicine and   Rehabilitation, Montreal Neurological Institute and Hospital, Montreal, Quebec, Canada


Endorsers of ‘A statement about exercise for survivors of polio’
Developed by the Medical Advisory Committee of Post-Polio Health International
Ulrich Alsentzer, MD, Greenville Rehabilitation Medicine Associates, Greenville, North Carolina
Patti Brown, MD, HealthSouth Rehabilitation Hospital of Reading, Reading, Pennsylvania
William L. Bockenek, MD, Charlotte Institute of Rehabilitation, Charlotte, North Carolina
K. Ming Chan, MD, FRCPC, Centre for Neuroscience, University of Alberta, Edmonton, Alberta, Canada
William DeMayo, MD, Conemaugh Health System, Johnstown, Pennsylvania
Marny Eulberg, MD, St. Anthony’s Family Medical Center West, Denver, Colorado
Stuart J. Glassman, MD, HealthSouth Rehabilitation Hospital, Concord, New Hampshire
Gunnar Grimby, MD, Sahlgrenska University Hospital, Göteborg, Sweden
Lauro S. Halstead, MD, National Rehabilitation Hospital, Washington, DC
Pesi H. Katrak, MBBS, MD, FRCP, Prince Henry Hospital, Little Bay, New South Wales, Australia
Mary Ann Keenan, MD, University of Pennsylvania, Philadelphia, Pennsylvania
Kerri Kolehma, MS, MD, Coastal Post-Polio Clinic, Charleston, South Carolina
Julian Lo, MD, FRCPC, FAAPMR, West Park Healthcare Centre, Toronto, Ontario, Canada
Burton W. Marsh, MD, Ocala, Florida
Frans Nollet, MD, PhD, Academic Medical Center, Amsterdam, Netherlands
Richard R. Owen, MD, Eden Prairie, Minnesota
Paul E. Peach, MD, Palmyra Post-Polio Clinic, Albany, Georgia
Susan L. Perlman, MD, University of California Los Angeles, Los Angeles, California
Raymond P. Roos, MD, University of Chicago Medical Center, Chicago, Illinois
Alexander Shapira, MD, Assaf Harofhe Hospital/Tzrifin, Tzrifin, Israel
Andrew Sherman, MD, University of Miami School of Medicine, Miami, Florida
Julie K. Silver, MD, Spaulding-Framingham Outpatient Center, Framingham, Massachusetts
Jennine Speier, MS, MD, Sister Kenny Rehabilitation Associates, Minneapolis, Minnesota
Walter C. Stolov, MD, University of Washington Medical Center, Seattle, Washington
Katharina Stibrant Sunnerhagen, MD, PhD, Sahlgrenska University Hospital, Göteborg, Sweden
Carol Vandenakker, MD, University of California Davis Medical Center, Sacramento, California
William Waring, III, MD, Froedtert Memorial Lutheran Hospital, Milwaukee, Wisconsin
Jane Pendleton Wootton, MD, Sheltering Arms Rehabilitation Hospital, Richmond, Virginia
Stanley K. Yarnell, MD, Saint Mary's Medical Center, San Francisco, California
www.polio.org
México a la vanguardia en el Síndrome de Post Polio

Nov 12, 2010

En 1875 Charcot informó por primera vez sobre la creciente parálisis de un hombre












En 1875 Charcot informó por primera vez sobre la creciente parálisis de un hombre que había padecido poliomielitis en su infancia.
Tras las últimas epidemias de polio en los años sesenta y la introducción de la vacuna descubierta por Sabin y Salk, la polio y sus víctimas desaparecieron de nuestra vista. Sin embargo, treinta años después de la última gran epidemia padecida en Alemania, se empiezan a desarrollar nuevos síntomas entre una parte de aquellos afectados, que se recogen bajo la denominación de "Síndrome Postpolio (SPP)
Los datos sobre la frecuencia oscilan: entre un 20% y un 8O% de las antiguas víctimas desarrollan nuevos síntomas tras un período estable de unos 30 años, que se consideran como efectos tardíos de la enfermedad. En Alemania se cree que existen entre 10.000 y 50.000 afectados.

Criterios de diagnóstico

      Para establecer el diagnóstico de SPP deben cumplirse los siguientes criterios:
-Haber padecido poliomielitis;
- Haber tenido un intervalo clínico estable de al menos 10 años
- Padecer nuevos síntomas neuromusculares;
- Encontrar residuos de la polio en al menos una extremidad (atrofia; -Perdida de reflejos; Sensibilidad integral)
- Elusión de otras causas de los nuevos síntoma
· 
La poliomielitis que se ha padecido
Décadas después de haber padecido la enfermedad queda documentación sólo de algunos pacientes. No obstante debe intentarse averiguar si efectivamente se padeció la polio.
Para ello pueden tenerse en cuenta una serie de criterios en relación con el padecimiento de una polio severa, que datan de 1948:
· 
Estado posterior que pueda relacionarse con la enfermedad.
Fiebre.
Rigidez cervical o de columna.
-Entre 10 y 500 ml de líquido cefalorraquídeo
En la fase Más Aguda aumento del líquido cefalorraquídeo
parálisis probada.
Tres al menos de estos criterios deben cumplirse. Debe, no obstante, tenerse en cuenta que en muchos casos ya no se dispone de la información necesaria. En este supuesto podría ser útil la información que pudiera recogerse sobre epidemias de polio en los alrededores; él haber padecido una fiebre alta con el desarrollo de parálisis tras el descenso de la temperatura, y una típica distribución de la parálisis residual.
Reconocimientos serológicos no sirven de ayuda como consecuencia de la vacunación progresiva de la población.


Síntomas

     La sintomatología del SPP son múltiples. A partir de las quejas más habituales, Dalakas y su equipo los han distribuido en dos grupos:
El tipo óseo muscular, con dolor muscular y en las articulaciones, y
la atrofia muscular progresiva postpoliomielitica (AMPP).
Aunque esta división se observa a los casos más extremos, la mayoría de los pacientes padece una combinación de ambos tipos.
Las quejas de los pacientes se distribuyen, según su frecuencia, de la siguiente manera:
-Cansancio y fatiga anormal (85-90%);
- Dolores musculares (70-85%);
- Dolores a las articulaciones (70-80%);
-Debilidad en músculos afectados (70-85%) y en los no
-Afectados (50-75%);
- Intolerancia al frío (30-55%)
- Nuevos signos de atrofia (30-40%)


Esto se hace notar, con la siguiente frecuencia, en las diversas actividades de la vida diaria:
- Caminar (65-85%);
- Subir escaleras (60-80%); Y
- Acción de vestirse y el cuidado del cuerpo (15-60%).

La sintomatología es en general múltiple y difícil de objetivar.

     Ello lleva desde los aspectos más conocidos del síndrome hasta el diagnóstico de quejas funcionales, y con frecuencia a una auténtica odisea diagnóstica Incluso aunque no se ha producido ¿bulbäre Beteiligung? Durante la fase más severa de la polio, a una parte importante de pacientes se observan dificultades para tragar. En 31 de un grupo de 32 pacientes examinados, se observaron este tipo de dificultades: de ellos, 12 hablan tenido síntomas bulbäre durante la fase aguda de la polio.

Efectos probados
Atrofia asimétrica, parálisis y pérdida de reflejos sin alteraciones de la sensibilidad son los efectos típicos de una polio que aparecen en un examen clínico. Con un examen electromiográfico se pueden probar también la existencia en parte de cambios neurológicos en músculos aparentemente sanos.
Ya nos hemos referido más arriba a las dificultades de asegurar tras largo tiempo que se ha padecido un ataque de polio. Lo importante es definir exactamente la presencia de efectos residuales de la polio, también con la ayuda de fotos, testimonio de terceros, etc., a fin de definir lo mejor posible una eventual progresión. Se ha demostrado útil proceder siguiendo los siguientes síntomas:


Debilidad

      Lo importante en primer lugar es diferenciar el dolor que puede acompañar a una recuperación o un cansancio generalizado, de una debilidad nueva o en aumento en músculos concretos.
El "síndrome de estrangulamiento" es más común entre pacientes con SPP que en la población normal y a parte condicionado por los efectos residuales de la polio. De la misma forma se puede producir una compresión cervical o lumbar. En casos de compresión lenta, por ejemplo en el marco de un proceso Degenerativo, puede faltar el dolor.
También debe excluirse por medio de los correspondientes reconocimientos, otras enfermedades musculares como Poli neuropatías, Miastenias, Polimiositis o distrofias musculares.
Durante mucho tiempo se ha discutido la existencia de una relación entre el SPP y la esclerosis lateral amiotrófica.
Sin embargo, en el estado actual de las investigaciones, no hay ningún dato que apunte a esa relación.
En muchos pacientes que se quejan de debilidad en aumento en las extremidades inferiores y de dificultades para andar, se puede observar aumento de peso coincidiendo con la aparición de nuevos síntomas de parálisis.

Cansancio
Un cansancio generalizado y anormal es uno de los aspectos más comunes e importantes. La base pato fisiológico en los casos de SPP es desconocida hasta el momento, como lo es en otras enfermedades neurológicas como por ejemplo la esclerosis múltiple.
Se habla de causas tanto céntrales Como musculares. Basándose en estudios de casos agudos de polio y en reconocimientos MR, se cree que la causa puede estar en las lesiones de la formación reticular producidas por la acción del virus de la polio. De los exámenes espectroscópicos de la musculatura se han obtenido sin embargo datos que llevan a pensar en un trastorno en la transmisión nerviosa intramuscular.
Aunque la incidencia de estados depresivos entre pacientes con SPP no se diferencia de la que se observa en la población normal, es conveniente excluir su presencia mediante los correspondientes exámenes.
Finalmente, cualquier enfermedad grave como Hipotireosis , Anemia, insuficiencia cardiaca o diabetes puede manifestarse también con un cansancio anormal.

      Especial atención debe prestarse al estado respiratorio, sobre todo en casos de pacientes con una capacidad vital reducida como consecuencia de la parálisis de la musculatura del aparato respiratorio o de escoliosis. En casos de sueño durante el día, dolores de cabeza matutinos y ronquidos debe tenerse en cuenta la posibilidad de que se trate de un síndrome de sueño-apnea y emitir el correspondiente diagnóstico.

Dolor

      La clasificación de síntomas dolorosos depende de la información que aporta el paciente. Parálisis y atrofias y las malas posturas consecuencia de ellas predisponen a unos cambios degenerativos en el esqueleto y en las articulaciones no sólo de las extremidades afectadas sino también de las sanas, como consecuencia en este caso de una actividad excesiva de carácter compensatorio. Por ello, los dolores musculares -dependientes en parte de la actividad realizada- son a menudo una parte importante del conjunto de quejas. El dolor es a veces un dolor sordo y que oprime, otras agudo y localizado en la superficie.

Reflexiones patofisiológicas
Fenómenos de auto inmunidad o la persistencia del virus
Enorme atención despertó una publicación de Sharief y otros sobre una Respuesta inmunológica de larga duración contra el virus de la polio, que fue considerada como una pista hacia la persistencia del virus.
Sin embargo esos resultados no se repitieron en exámenes posteriores; en consecuencia, en la actualidad no hay ninguna prueba de que sea la persistencia del virus de la polio la causa del SPP.
Muchos autores han informado de la misma manera sobre una muy alta incidencia de "oligoclonales en bandas" en él líquido cefalorraquídeo de pacientes con SPP. En la serie de Dalakas se observan 7 de 13 pacientes con "bandas" positivos. Una especificidad antigénica no ha podido ser probada.
Biopsias musculares han probado en 13 de 35 casos ligeros cambios en forma de infiltraciones perivasculares o intersticiales. Una terapia controlada con placebo Prednison no mostró ningún efecto positivo.
Análisis rutinarios de sangre presentan datos típicamente normales. La presencia de auto anticuerpos tiene la misma frecuencia que entre la población normal.

Envejecimiento natural
Por muchos autores se ha discutido que la parálisis progresiva sólo se puede entender como efecto de un proceso de envejecimiento fisiológico que se observa sobre todo en las pocas Motoneuronas que quedaron tras la polio. Diversos estudios han mostrado que el número de Motoneuronas disminuye a partir de los sesenta años, de manera que el proceso de envejecimiento juega un papel importante en pacientes viejos, pero no puede explicar las quejas de pacientes entre 40 y 50 años.

Exceso de actividad de las Motoneuronas

       La poliomielitis aguda produce un daño generalizado en las motoneuronas. Diversas investigaciones han revelado que casi el 50% se ve destruido antes de que pueda probarse la parálisis clínica.
Al final de la fase de parálisis aguda se produce a menudo una recuperación, en parte debido a la propia recuperación de motoneuronas parcialmente afectadas, en parte por el efecto que sobre tejidos musculares que han quedado sin nervios tiene el "rebrote' nervioso en áreas próximas. Así, después de la polio las unidades motoras alcanzan un tamaño de hasta cinco veces mayor de lo normal partiendo de motoneuronas previamente dañadas en parte.
En biopsias de músculos tanto estables como con una debilidad creciente, se han encontrado algunas fibras musculares con N-CAM (molécula de adhesión neurocelular, una señal de degeneración nerviosa reciente).
De todo esto se deduce que un aumento considerable en el tamaño de las unidades motoras está en relación con una permanente degeneración y regeneración nerviosa La mayor carga que sufren motoneuronas dañadas en parte lleva a una descompensación, de manera que ya no es posible que a todas las fibras musculares lleguen nuevas terminaciones nerviosas. Esta hipótesis no ha sido probada absolutamente, pero es aceptada por la mayoría de los autores.
· 
Desarrollo
Sobre el desarrollo de la enfermedad existen datos contradictorios. Mientras que Dalakas en su trabajo basado en exámenes musculares manuales, considera que se pierde al año un 10% de la fuerza, han aparecido hace poco otros trabajos basados en exámenes de larga duración según los cuales no puede probarse la existencia de una progresión.
Ni desde un punto de vista cuantitativo ni electrofisiológico del desarrollo de la enfermedad se puede probar con seguridad la existencia de una progresión. Muchos autores además confiesan que es posible que una parálisis lentamente progresiva de algunos músculos pueda pasar desapercibida. En cualquier caso, parálisis y atrofias rápidamente progresivas no son típicas de casos de SPP, debiéndose buscarse otras causas.


Terapia

      Partiendo de reflexiones patofisiológicas, debe recomendarse a los pacientes afectados evitar un desgaste de la musculatura por actividad excesiva. El punto de partida sólo puede conocerse con la colaboración del paciente, según cuáles sean sus quejas y la distribución de la parálisis. A partir de ahí en casos concretos puede ser útil el empleo temporalmente de una silla de ruedas o de objetos ortopédicos; también la renuncia a o una modificación de las actividades laborales o de tiempo libre que se vienen desarrollando. Antes de que llegue el agotamiento ha de haberse previsto descansos en la actividad.

SÍNTOMAS 

Terapia física
El desgaste de la musculatura por actividad excesiva debe evitarse también en los casos de terapia por medio de gimnasia. En una visión terapéutica global es importante que esa terapia gimnástica responda a la capacidad de rendimiento.
Una serie de estudios han demostrado que, por medio de ejercicios de lenta ejecución y que no produzcan cansancio, es posible aumentar sin efectos secundarios la fuerza de algunos músculos y también la capacidad cardiovascular. En cualquier caso, no existen investigaciones de larga duración sobre eventuales efectos tardíos.
Lo importante es que tanto terapeutas como pacientes digan adiós al dicho
            "Sin dolor no se consigue nada".
              Lilyana Marasco G Año 2000
              Primera Web Personal( No existe)

                          México a la vanguardia en el Síndrome de Post Polio

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